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Dios es nuestra herencia

03 ene

Por mucho tiempo se ha tenido una idea muy limitada de lo que significa la herencia que tenemos en Cristo. Hay cristianos que la interpretan como las bendiciones espirituales que nos corresponden como hijos de Dios solamente y otros desgraciadamente se van al extremo de considerarla solamente como el aspecto material de los beneficios en Cristo.

Veamos cómo la Palabra de Dios establece que tenemos herencia, que somos herederos por medio de Cristo:

Efesios 1:11  En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,

 Efesios 1:18  alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,

 Colosenses 1:12  con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;

 Romanos 8:17  Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

 Gálatas 3:29  Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

Ahora, aquí podemos ver claramente que tenemos herencia por medio del sacrificio de Jesucristo (muerte espiritual y física). Pero a veces los cristianos la han malinterpretado y realmente no saben en qué consiste nuestra herencia.

La revelación en la Palabra de Dios nos dice que la herencia va más allá de todo eso, es decir, incluye ésas cosas,  pero NO ES ESO EN SÍ NUESTRA HERENCIA EN CRISTO.

Para empezar, podemos ver a narcotraficantes, rateros, etc. de gente que tiene riquezas e infinidad de personas que hacen riquezas de manera ilícita, pero: ¿Acaso eso las hará prósperas? ahí les va esto señores: no porque tengan riquezas significa que estas personas tienen la prosperidad que Dios promete en Su Palabra. El tener riquezas, ser rico, no significa ser próspero. Dios ha prometido y desea que nosotros seamos prosperados en todas las cosas (3 Juan 2).

Cuando una persona creyente en Dios y en Su Palabra está siendo prosperada en lo material grandemente, es porque antes buscó primeramente el reino de Dios y Su justicia, y todas las demás cosas le fueron añadidas (Mateo 6:33). Ojo: no buscó las cosas de las que habla el Señor en Mateo 6, se busca primeramente el reino de Dios y Su justicia, y como consecuencia nos vienen las cosas, simplemente como la ceresita del pastel, como una añadidura, cuando nosotros buscamos la presencia del Señor, cuando lo buscamos a Él y tenemos comunión con el Espíritu Santo, porque el reino de Dios no consiste en las cosas que recibimos, en comida, o en bebida, en cosas materiales, sino en lo siguiente:

 Romanos 14:17  porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

 Es decir, la presencia del Señor, la shekinah de la que hablaban los judíos, que es el precioso Espíritu Santo, ¡Él es nuestra bendición, Él es nuestra herencia!

Cuando Cristo estaba aquí en la tierra habló de una promesa que recibirían los discípulos cuando Él resucitara, veremos:

Lucas 24:49  He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

 Juan 14:26  Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

 Juan 16:7  Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.

 Hechos 1:4  Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.

 Hechos 2:33  Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.

 Hechos 1:8  pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

 

Como pudimos ver en los versículos anteriores ¡esa promesa es el Espíritu Santo!

Vamos a seguirlo viendo en la bendita Palabra de Dios. Veamos más evidencia bíblica que habla acerca de esto:

 Efesios 1:11  En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,

Efesios 1:13  En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,

Como podemos ver en Efesios 1:11 habla de herencia, y 2 versículos después nos revela en qué consiste esa herencia, nos dice en el versículo 13 que esa herencia es el Espíritu Santo, ¡¡¡nuestra herencia es Dios mismo!!!

Ahora veamos con los ojos de la revelación estos 2 siguientes versículos:

Gálatas 4:7  Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

 Romanos 8:17  Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo,

¿Lo puedes ver? Haber, haber, ¡léelo otra vez! Ahí nos revela el precioso Espíritu Santo que Dios es nuestra herencia, es decir Él mismo es nuestra porción, como lo confirma esta Escritura también:

 Lamentaciones 3:24  Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré. (Salmos 119:57)

Por último vamos a ver la parte de los diezmos y ofrendas, el versículo que es conocido por gran parte, si no es que todo el sector cristiano:

 Malaquías 3:10  Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. (nótese la palabra “sobre”, podemos enlazarla con Hechos 1:8:  pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra)

Ahí podemos ver claramente que Jehová de los ejércitos nos promete bendición hasta que sobreabunde, cuando diezmamos, pero la bendición va más allá de dinero, esa bendición que no añade tristeza (Proverbios 10:22) es la preciosa presencia de Dios, el Espíritu Santo derramado sobre nuestras vidas, el cual por consecuencia nos da la habilidad, la unción para poder hacer riquezas, para hacer todo (Deuteronomio 8:18) lo que nos propongamos.

 Esa bendición, esa paz que el Señor dijo que no es como el mundo la da, esa paz que dice en Juan 14:27, un versículo anterior nos dice que esa paz, ¿saben quién es?, es el Consolador, el Espíritu Santo:

 Juan 14:26  Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

En Salmos 29:11 también habla apuntando a la resurección de Cristo, en la promesa del Espíritu Santo como el poder, la bendición de paz en el pentecostés:

Salmos 29:11  Jehová dará poder a su pueblo; (Hechos 1:8, Romanos 1:20)

Jehová bendecirá a su pueblo con paz. (Salmos 3:8, Juan 14:26-27)

El Espíritu Santo es nuestra herencia, nuestra porción, nuestra paz, nuestra bendición y no necesitamos nada más que sólo Su presencia para ser felices, ¡¡¡Lo demás nos viene en abundancia por añadidura!!!

 Dios los bendice.

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Publicado por en 3 enero, 2011 en Estudios Bíblicos

 

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