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MEDJ: La copa

07 feb

 La copa que bebió el Señor Jesucristo por nosotros es una parte fundamental que debe operar en el credo de nosotros como creyentes del sacrificio completo de nuestro Señor. ¿Por qué digo sacrificio COMPLETO del Señor? Esto lo comento porque por mucho tiempo se tuvo el conocimiento del sacrificio de Jesús hasta la cruz, es decir, lo que Él pagó en Su físico. Pero ahora, en estos tiempos, los postreros tiempos, se ha revelado con una revelación como nunca antes del sacrificio completo del Señor, que incluye el sacrificio del Espíritu de Jesús, que fue Su muerte espiritual, debido a que ya estaban profetizados en la Palabra de Dios Sus sufrimientos (Lucas 24:25-27, 44, 46, Hechos 17:3, 1 Pedro 1:11) y que la ciencia (conocimiento) iba a aumentar (Daniel 12:4), esto incluye primeramente el conocimiento de Dios, el conocimiento revelado, la revelación (palabra griega “epignosis”, distinta a “gnosis”, que es solamente conocimiento humano sin revelación).

Por mucho tiempo tuvimos claro en la santa cena el significado del pan que es el cuerpo de Cristo y el fruto de la vid que es la sangre que tomábamos en la iglesia con nuestros amados hermanos…¡Pero sinceramente no sabíamos por qué era en una copa! Jesucristo antes de morir y resucitar habló de una copa que tenía que beber…¡Era una copa que le aterraba el sólo hecho de acordarse de que la tenía que beber! Era una copa terrible que por supuesto Él sabía que tenía que beberla por nosotros. Veamos a continuación:

 Lucas 12:50  De un bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!

Mateo 20:22  Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado?

 Marcos 14:33  Y tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a entristecerse y a angustiarse.

 Mateo 26:38  Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.

 Mateo 26:39  Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.

 Mateo 26:42  Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad.

 Lucas 22:44  Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.

Es muy impactante cómo a Jesús mismo le angustiaba demasiado, al punto de desear y casi caer en la tentación de no beber esta copa, sudar gotas de sangre y pedirle al Padre que si era posible que no la bebiera, mucho mejor, ¿sería acaso por la muerte física? ¡¡¡No!!! Hay mucha gente que suele ir a la muerte con gran atrevimiento sin ningún miedo, de hecho hay muchas personas que han muerto hasta por alguien y lo hacen con gran valentía y de manera descarada (Romanos 5:7), entonces: ¿qué mérito hubiera tenido la muerte de Cristo si sólo estuviera temiendo por Su muerte física, llegando a ser más cobarde que muchos delincuentes y malhechores que ya lo habían hecho antes? Obviamente ninguna. Pero gloria a nuestro Señor Jesucristo que Él se dispuso sufrir más que una muerte común, la muerte espiritual y hasta el final siempre se mantuvo en obediencia al Padre (Fil 2:8, He 5:8) para poder cumplirla por nosotros (Salmos 116:13-14, Jonás 2:9, Deuteronomio 30:13).

 El bautismo que tanto le angustiaba a nuestro Señor era beber esa copa. La palabra griega de bautismo es “baptizo” y “baptisma”, que significa inmersión, sumergir, inundar.

 Al Cristo beber esa copa que empezaba (por primera y única vez en la historia) con Su separación literal del Padre a causa del pecado (Mateo 27:46, Salmos 22:1, 2 Corintios 5:21, Gálatas 3:13, Isaías 59:2, Habacuc 1:13, Salmos 59:3-4, Salmos 69:4, Salmos 89:50, Isaías 53:8) y seguiría con la inmersión (eso significa bautismo), el descenso de Cristo al Hades, a ese lugar de tormentos (Hechos 2:27, Lucas 16:23-24, 28, Efesios 4:9). Esas eran las angustias del Seol que nuestro Señor experimentó en Su descenso a este lugar:

 Salmos 116:3  Me rodearon ligaduras de muerte,

 Me encontraron las angustias del Seol;

 Angustia y dolor había yo hallado.

Salmos 116:12  ¿Qué pagaré a Jehová
 Por todos sus beneficios para conmigo? 
 
Salmos 116:13  Tomaré la copa de la salvación,
 E invocaré el nombre de Jehová.

Salmos 143:11  Por tu nombre,  oh Jehová,  me vivificarás;

 Por tu justicia sacarás mi alma de angustia.

Jonás 2:2  y dijo: Invoqué en mi angustia a Jehová,  y él me oyó;

 Desde el seno del Seol clamé,

 Y mi voz oíste.

Jonás 2:3  Me echaste a lo profundo,  en medio de los mares,

 Y me rodeó la corriente;

 Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí.

Jonás 2:5  Las aguas me rodearon hasta el alma,

 Rodeóme el abismo;

 El alga se enredó a mi cabeza.

Salmos 31:7  Me gozaré y alegraré en tu misericordia,

 Porque has visto mi aflicción;

 Has conocido mi alma en las angustias.

Salmos 143:4  Y mi espíritu se angustió dentro de mí;

 Está desolado mi corazón.

Salmos 143:11  Por tu nombre,  oh Jehová,  me vivificarás;

 Por tu justicia sacarás mi alma de angustia.

Salmos 71:20  Tú,  que me has hecho ver muchas angustias y males,

 Volverás a darme vida,

 Y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.

Salmos 68:22  El Señor dijo:  De Basán te haré volver;

 Te haré volver de las profundidades del mar;

Esa es la copa de la muerte espiritual que bebió nuestro Señor Jesucristo, también veamos el siguiente versículo:

 Hebreos 2:9  Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.

 Cuando Cristo murió espiritualmente es por eso que fue hecho poco menor que los ángeles, si no se cree en ese versículo literalmente que está hablando de la muerte espiritual, entonces: ¿de qué estamos hablando? Una muerte física jamás hará a nadie (y mucho menos a Jesús que era y ahora después de resucitar superior a los ángeles Hebreos 1:4) menor a los ángeles, es solamente la muerte espiritual que nuestro Señor experimentó la que ¡por primera y única vez en la historia se hizo poco menor que los ángeles a causa de la muerte espiritual!

 La palabra griega de gustar es “geuomai”, que significa probar, experimentar, saborear en su totalidad algo. Entonces, podemos ver que Jesús experimentó, gustó no solo una muerte física, que sería restarle gran parte de Su precioso sacrificio, sino que para rescatarnos de nuestra naturaleza pecaminosa Él mismo tomó nuestro lugar por medio de gustar la muerte espiritual para que ahora nosotros tengamos vida espiritual por medio de Él (Juan 3:16, Efesios 2:1-2, 5, Colosenses 2:13).

 Esa copa de la muerte que Cristo bebió incluyó la copa de los demonios, comprobémoslo con la Palabra de Dios en este versículo que habla de manera mesiánica (apuntando a Cristo) de esto:

Job 6:4  Porque las saetas del Todopoderoso están en mí,

 Cuyo veneno bebe mi espíritu;

 Y terrores de Dios me combaten.

Ese veneno, perteneciente al diablo y a sus demonios (Deuteronomio 32:32-33), Cristo al morir espiritualmente ¡tuvo que beber esa copa que tanto le angustiaba para librarnos de la potestad de las tinieblas! (Lucas 22:53, Colosenses 1:13).

Nuestro Señor bebió esa copa de muerte, demoniaca, de maldición para que ahora nosotros podamos beber la copa de bendición, que es la copa del Señor (1 Corintios 10:16, 21), la copa del nuevo pacto en Su sangre (Lucas 22:20, 1 Cortintios 11:25), esa sangre que estaba esperando la resurrección del Espíritu de Cristo del Hades para empezar a cobrar vigencia (Salmos 30:9, Juan 6:63, Hebreos 9:14, 1 Corintios 15:17, Hechos 2:26, 31).

Para concluír y dar un repaso a lo que vine explicando es que esa copa que bebió el Señor, fue la copa de la muerte, la copa de los demonios que bebió debido al pecado por amor a nosotros, y al resucitar del mismo infierno Cristo bebió la Copa del Espíritu que es la copa del Señor (1 Corintios 10:21,12:13, 1 Corintios 11:27) la cual nosotros también bebimos al recibir a Cristo en nuestro corazón (1 Corintios 12:13, Efesios 2:18, Romanos 6:3, Romanos 10:9) y de la cual siempre hacemos memoria de Su sacrificio (1 Corintios 8:24, 26), ¡qué precioso es saber todo lo que tuvo que hacer nuestro Señor Jesucristo por nosotros, muchas gracias Señor!

 

Dios los bendice.

 


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1 comentario

Publicado por en 7 febrero, 2011 en Estudios Bíblicos, MEDJ

 

Una respuesta a “MEDJ: La copa

  1. Alejandr Alvarez

    10 febrero, 2011 at 1:24 PM

    Dios le bendice mi hermano! definitibamente esto es un echo que no podemos ni debemos callar,
    pero mucho mas alla de entre nosotros es algo que tooodos deben conocer, el mundo entero se tiene que enterar del sacrificio completo de nuestro señor, de TAL MANERA AMO DIOS AL MUNDO… por mi parte esto lo sabran todos mis conosidos, vamos expandiendo las buenas nuevas!!

     

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